Kelvin Okafor nacido el 1 de noviembre de 1985 en Londres, Reino Unido.
Estudió un curso de la Fundación en Arte y Diseño en City & Guilds Art School y un graduado de la Universidad de Middlesex con un B.A. (Hon) s en Bellas Artes.

Desde que podía recordar, Kelvin Okafor siempre ha sido un individuo emocional y altamente sensible. Inspirado, tocado y cautivado por casi todo en su entorno inmediato. Alrededor de los 8 años, Kelvin Okafor recuerda vívidamente tener un amor y una gran fascinación por dibujar con lápices. Encontró que el instrumento era humilde y a menudo usaba la expresión “vitalidad” para describir su valor técnico y sentimental. Lo que más le fascinaba de los lápices era que con tonos únicos de plomo, podía crear tonos y texturas tan definidas y tan abstractas que se formaría ante él una ilusión de color. Se inspiró fuertemente en esta idea y pasó la mayor parte de sus primeros años tratando de utilizar su uso técnico.

El estilo en el que Kelvin Okafor crea sus retratos se conoce como hiperrealismo. Art Critic, Estelle Lovatt describe su trabajo como ‘Realismo Emocional’. Ella menciona cómo el trabajo de Okafor va más allá de ser solo dibujos ‘fotorrealistas’, y en su lugar acuña el término Realismo Emocional para describir la naturaleza afectiva de su obra de arte.

En última instancia, Okafor tiene la intención de crear arte que provoque una respuesta emocional a los espectadores. Una respuesta que despierta los sentimientos de encanto, reflexión, quietud y conciencia.

Un Interludio se describe como un breve momento o un intervalo de eventos como actuaciones musicales o los actos de una obra de teatro. En esta nueva serie de dibujos para retratos, exploro las escapadas a momentos de reflexión y soledad, capturando la esencia silenciosa de la paz interior y la quietud que irradian los sujetos.

Inspiración
Siempre me han fascinado las expresiones de los ojos cerrados, la sensación de quietud que resaltan y el carácter misterioso que otorgan a la modelo. Cuando era niño solía cuestionar las razones por las cuales cerramos los ojos mientras realizamos ciertas actividades como soñar, visualizar, rezar o meditar. La posibilidad de ver imágenes vívidas mientras nuestros ojos estaban sellados completamente me cautivó y me hizo preguntarme si otros podrían haber tenido la misma experiencia.

Después de compartir mis pensamientos con amigos y familiares, me inspiró para siempre saber que ellos también tuvieron experiencias similares con sus propias imágenes proyectadas. En ese momento recuerdo haber sentido como si cada ser humano tuviera la capacidad de crear e ingresar a sus propios mundos internos únicos a los que ningún otro ser tenía acceso, salvo el ojo de su mente. A través del tiempo, a pesar de comprender algunas de las explicaciones lógicas de por qué cerramos los ojos en momentos particulares, aún me sentía inclinado a imaginar lo contrario. El misterio es lo que siempre me ha inspirado y es lo que finalmente me llevó a crear esta serie de retratos.

Soledad
Como artista, creo que es muy importante enfocarse en el mundo interno de uno. Siendo un individuo sensible, siempre me sentí propenso a ser fácilmente distraído y, a veces, influenciado por la familia, los amigos y los medios de comunicación.

Sin embargo, ahora me doy cuenta de que con los años, dibujando hasta 12 horas al día, inconscientemente estaba buscando la soledad, lejos del mundo exterior perturbador, y la libertad de reunir mis propios pensamientos y formar el coraje para embarcarme en una búsqueda que lo disfruté apasionadamente. Con la sensibilidad siendo una gran parte de mi personalidad, esta soledad voluntaria me ayudó a desarrollar la disciplina y la fuerza, así como a adquirir un mayor grado de paz interior.

Relación con los asistentes
Para capturar el Interludio de los asistentes fue de suma importancia que estuvieran en un ambiente en el que se sintieran cómodos. Ya sea tomando fotos o haciendo bocetos de las modelos en su parque favorito o visitando su propio espacio personal, descubrí que al estar en un ambiente cómodo y familiar, fue más fácil para las modelos canalizar esos sentimientos de calma, tranquilidad y quietud que luego se tradujeron en papel. Los gestos y las expresiones resultantes que uno puede ver en esta colección son mi interpretación de su armonía interna, así como la belleza de su soledad.

Para saber más de Kelvin Okafor puedes visitar su web

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